Cuando se habla actualmente de un tema como el de la salud mental, no lo hacemos ya desde un campo reservado a expertos o a personas que sufren momentos de crisis. En la actualidad es parte ya de una conversación más amplia sobre el bienestar, la calidad de vida o el equilibrio. Son cada vez más las personas que comprenden que el cuidado de la cabeza es tan relevante como el del cuerpo. Todo está relacionado. Por este motivo, los deportes de aventura cada vez son más populares, ya que suponen una manera diferente de moverse, desconectar y también de recuperar energía.
Existen actividades como el barranquismo, el kayak, la escalada o el senderismo técnico que no solo aportan ejercicio físico. De la misma forma, proporcionan una experiencia a nivel mental de gran valor, ya que obligan a salir de la rutina, prestar atención al entorno y gestionar pequeños retos en tiempo real.
Este componente, tan sencillo y potente al mismo tiempo, lo que explica es la razón por la que cada vez más gente lo relaciona con una sensación de bienestar más completa.
La salud mental y la aventura
Algo que hace que los deportes de aventura sean distintos de otras actividades físicas es que no solo consisten en la repetición de un gesto o el seguimiento de una rutina cerrada. Desde sus años de experiencia en estos deportes, Tabei Adventures nos cuenta que la incertidumbre, atención continua, adaptación al entorno y una dosis de desafío que precisa hacen que la mente se active de forma especial.
Por ejemplo, cuando las personas hacen barranquismo, no piensan en la lista de tareas del día ni en los correos pendientes. Lo que hacen es observar el terreno, escuchar las instrucciones, medir sus pasos y resolver cada tramo concentrados. Esta atención enfocada lo que hace es obligar a la mente a dejar de lado el ruido habitual. No se puede decir que desaparezcan las preocupaciones, pero sí que pierden protagonismo durante un rato.
Conviene no olvidar que la aventura tiene un efecto bastante claro sobre la propia percepción personal. Cuando nos enfrentamos a una bajada, salto o descenso, generamos una sensación de superación que luego se queda después de la actividad. Estamos ante una experiencia que refuerza algo tan importante como la confianza y que deja una huella de lo más positiva, ya que nos demuestra que nuestro cuerpo responde y la mente se puede adaptar.
Barranquismo: una actividad que exige y libera
Uno de los ejemplos más atractivos lo tenemos con el barranquismo, que es de las actividades más completas en el sector del turismo activo. En él se combinan el movimiento, la observación, la coordinación y la adaptación constante. No solo hablamos de avanzar en un entorno natural, sino también de leer el terreno, seguir las indicaciones e ir manteniendo la calma ante pequeños obstáculos. Este nivel de implicación mental es una de las mayores virtudes existentes.
A nivel emocional, lo que ocurre con el barranquismo es que genera una mezcla de lo más interesante entre concentración y descarga. A mí lo que me ocurre cuando lo practico es que me olvido de los clásicos pensamientos repetitivos.
A la vez, el esfuerzo físico y la emoción que me generan los recorridos, lo que ocurre es que me producen una sensación liberadora que me encanta. Por así decirlo, reseteo la cabeza.
El efecto de la naturaleza sobre el estado de ánimo
No podemos tocar el tema de los deportes de aventura sin hablar de la propia naturaleza. Hay que tener claro que el entorno en el que se practican es una parte vital del beneficio que proporcionan. Cuando se pasa tiempo en paisajes abiertos, próximos al agua, entre senderos, montañas o menos urbanos, todo ello tiene un efecto bastante claro sobre nuestro ánimo. El cerebro descansa de distinta manera cuando cambiamos de escenario.
Lo que hace la naturaleza es reducir el exceso de estímulos que se van acumulando en la propia ciudad. Aquí elementos como el ruido, las prisas o las pantallas generan una carga mental que es complicado poder sostener por mucho tiempo.
En los entornos naturales, se tiene una percepción bastante más amplia y tranquila, en la que el cuerpo se mueve, pero la mente respira bastante mejor. El cambio de ambiente colabora a que se regule la tensión interna y a ver las cosas más claras. Todo esto hace que muchas personas sientan que, después de haber hecho una actividad al aire libre, no solo se encuentren más cansadas, sino que también se noten con un mayor orden en lo mental.
Superar pequeños retos fortalece
Una parte fundamental del valor en lo psicológico que tienen estos deportes la encontramos en el reto. No necesitamos tampoco practicar deportes extremos para notar los efectos en este sentido. Con que nos enfrentemos a varios retos aunque sean pequeños, en una jornada, esto refuerza la sensación de capacidad en lo personal.
Cuando una persona supera un paso complicado, lo que hace es ganar confianza. No es porque vaya a dejar de sentir miedo o duda, sino porque se da cuenta de que va a poder actuar a pesar de todo ello. Esta experiencia es de gran utilidad para la vida diaria. El hecho de aprender a gestionar la incomodidad que se vive en una montaña, barranco o en una ruta técnica nos enseña a responder mejor cuando después aparecen problemas en otra serie de ámbitos.
La resiliencia no solo se construye cuando se habla de ella; la entrenamos cuando vivimos experiencias en las que es necesaria la adaptación. En este sentido, los deportes de aventura nos ayudan, puesto que la persona se expone a nuevas situaciones, todo ello en un contexto seguro y progresivo. El equilibrio entre algo desafiante y el control es de gran valor para la mente.
El papel del grupo
Existen multitud de deportes de aventura que se pueden practicar en compañía, otro de los grandes beneficios que tiene. Cuando compartimos la experiencia con otras personas, se crean vínculos, mejorando la comunicación, y se generan recuerdos en común.
La dimensión social del deporte tiene un gran peso en el bienestar emocional, ya que no nos movemos solamente, conectamos.
En el barranquismo, sin ir más lejos, la confianza es algo básico. Pensemos que es necesario escucharse, coordinarse y esperar al ritmo que puede llevar el grupo. Todo esto ayuda a que salgamos del individualismo que suele dominar nuestra vida diaria. Como se vive una experiencia de gran intensidad con otras personas, ello deja una sensación de pertenencia bastante positiva.
Hasta cuando no hay una relación previa tan estrecha, la actividad cuando se comparte ayuda a que exista una mayor complicidad. Al reírnos juntos, pasar por un tramo complicado o hablar sobre la experiencia cuando acabamos, hace que se cree un ambiente más sano en lo emocional. Esto ayuda a que podamos cuidar de nuestra mente.
Una forma distinta de cuidarse
La salud mental no es algo que mejore siempre desde estar tranquilo o callado. A veces el cuidado es más eficaz cuando nos movemos, tenemos retos o experiencias que nos obligan a salir de la zona de confort. Los deportes de aventura nos dan esto, puesto que nos activamos, concentramos y podemos soltar parte de la carga acumulada.
Por este motivo ha pasado a ser tan interesante en estos últimos años. No es porque sean unos deportes más divertidos, sino porque ayudan a dar una pausa real al ritmo diario que llevamos. Hay que cambiar el foco de nuestra atención y proporcionar al cerebro un respiro distinto.
Tanto el barranquismo como otras actividades parecidas no van a sustituir a otras formas de cuidado mental, pero sí pueden ser un complemento de bastante utilidad. Lo que hacen es ayudar a que nos movamos, pensemos menos en las urgencias, confiemos en nosotros mismos más y reconectemos con el propio entorno. Esto, en una época en la que tantas personas se sienten saturadas, tiene bastante sentido.
¿Qué deporte de aventura es el que tiene más éxito actualmente?
No se puede decir que haya uno del que podamos decir con rotundidad que es el de más éxito para todo el mundo, ya que es algo que depende mucho si hablamos de reservas, popularidad o presencia mediática. De todas formas, entre los que más se demandan podemos hablar del paracaidismo, una de las experiencias que más se solicitan.
Entre los motivos por los que suele encabezar las listas está lo llamativo que es y por la fuerza que tiene una experiencia que es ideal para los que buscan adrenalina. Cerca suelen encontrarse el senderismo, rafting, escalada o el trail running, ya que combinan la naturaleza, las emociones y una barrera de entrada más económica para mucha gente.
Así que ya sabes, si deseas mejorar tu salud mental o estás atravesando por momentos complicados, los deportes de aventura pueden ser esa solución que estabas esperando. Solo tienes que informarte sobre cada una de las opciones y luego tomar una decisión al respecto, pensando siempre en que se adapte bien a tus gustos y necesidades.