¿Reforma integral o reforma por partes? Cuál elegir.

Reforma en la vivienda

Es normal que cada cierto tiempo nos planteemos hacer una reforma en nuestro hogar. El baño y la cocina son las dependencias que más reformamos. En ocasiones van consecutivas. Una la abordamos un año y la otra al año o año y medio siguiente. Una pregunta que a menudo nos formulamos es: ¿Qué es mejor, reformar toda la casa de golpe o hacerlo por partes? Como propietario, mi respuesta al respecto es rotunda. Opino que una reforma integral es más efectiva para la casa y sus habitantes, y más económica. Voy a explicar por qué.

Nuestros padres y abuelos reformaban su casa cuando lograban ahorrar algo de dinero. Lo hacían por partes. Un verano, pintaban el piso y al verano siguiente se planteaban meterse con la cocina. Después se metían con el baño o encargaban esa librería hecha a medida, que siempre quisieron tener en el salón. Como consecuencia de aquel planteamiento, la casa se pasaba en reforma continua durante varios años seguidos. Por lo que no podían disfrutar plenamente de su hogar.

A esta falta de disponibilidad, se le unían las incongruencias. Por mucho que ellos se lo propusieran, no había una sensación de uniformidad. Cada habitación había sido reformada en un momento distinto, por operarios diferentes.  A esto hay que añadir todo el dinero que se habían gastado en arreglar la casa a lo largo de los años.

Si hubieran pedido un préstamo y hubieran abordado la reforma integral de la casa de golpe, seguramente se hubieran ahorrado bastante.

He querido hablar con los contratistas de El Baúl Decoración y Reformas, una empresa de Móstoles (Madrid), con una larga experiencia en reformas integrales de viviendas, para confirmar mis sospechas. Ellos me han dado la razón. Me han dicho que, evidentemente, con una reforma integral te puedes ahorrar casi la mitad del presupuesto, las obras se realizan en menos tiempo y consigues una decoración más coherente y armónica.

Muchos, incluido yo, le tenemos respeto a las reformas integrales. Por todo el desembolso económico que implica. Veamos las ventajas que tiene y cómo acometer estas reformas para que no nos afecten demasiado.

¿Cuándo hacer una reforma integral?

El paso del tiempo es una razón de peso para acometer una reforma en toda la casa. Una casa con más de 10 años requiere una revisión a fondo y una puesta a punto. Junto al desgaste de las instalaciones del hogar, que vemos y utilizamos habitualmente: puertas, ventanas, muebles, etc. Se le suman otras que no son tan perceptibles, pero cuya importancia es mayor: tuberías, aislamiento del hogar, humedades, etc.

En las viviendas con más de 30 años de antigüedad, como sucede con una buena parte del parking de viviendas de nuestro país, el tema de la reforma integral es ineludible. En estas casas y pisos, cualquier daño que se aprecie, por minúsculo que nos parezca, si no se aborda, puede ocasionar, con el tiempo, problemas mayores.

Cuando por razones de decoración nos planteamos reformar el 50% o más del piso, aunque lo estemos planificando hacer por partes, sale más ventajoso acometer la reforma de golpe. Profundizaremos sobre este punto más adelante.

Por otro lado, hay cambios o circunstancias de la vida de la familia, que nos inducen a transformar toda la vivienda, para llevar una vida más confortable. Es por ejemplo, cuando estamos esperando un bebé. Queremos que nuestra casa sea un lugar seguro para el recién nacido.

Algo parecido sucede cuando nuestros hijos se marchan de casa o cuando nos vamos haciendo mayores, cuando envejecemos. La casa debe ir adaptándose a nuestras circunstancias personales y al estado en el que nos encontremos y no al revés.

Ventajas de una reforma integral.

Estamos todo el rato hablando de que es más provechosa una reforma integral que una reforma por partes. Veámoslo en concreto. Estas son algunas de sus principales ventajas:

  • Mejor planificación y coherencia del proyecto. Una reforma integral permite diseñar la vivienda como un todo, asegurando una coherencia estética, funcional y técnica en todos los espacios de la vivienda desde el principio.
  • Ahorro económico a medio y largo plazo. Aunque la inversión inicial pueda ser mayor, una reforma integral evita duplicar trabajos, desplazamientos y costes adicionales que suelen surgir al reformar por fases.
  • Menor duración total de las obras. Al concentrar todos los trabajos en una sola intervención, el tiempo total de obras se reduce significativamente frente a reformas parciales repetidas. Esto también repercute en el coste de la obra. No olvidemos que la mano de obra la pagamos por horas. Todo ello, sin olvidar, en que ocasiona menos molestias para los habitantes del hogar.
  • Optimización de instalaciones. Estas reformas permiten renovar por completo las instalaciones eléctricas, de fontanería y climatización, adaptándolas a normativas actuales y a las necesidades reales de la vivienda.
  • Mejora el aprovechamiento del espacio. Facilita redistribuir estancias, eliminar barreras y mejorar la funcionalidad general del hogar, algo difícil de conseguir con reformas aisladas.
  • Revalorización del inmueble. Si estamos pensando en vender o alquilar, aunque no sea al instante, no debemos olvidar que una reforma integral incrementa el valor de la vivienda, mejorando su eficiencia y su atractivo para futuros compradores o inquilinos.
  • Menos molestias para los habitantes. Ya lo hemos señalado, realizar una única obra evita convivir con trabajos constantes, ruidos y suciedad en diferentes momentos, lo que mejora la experiencia del propietario.

Consejos para una reforma integral satisfactoria.

Por experiencia directa o indirecta, la reformas integrales nos dan un poco de vértigo o como mínimo respeto. Nos prevenimos de que el presupuesto inicial se pueda ver aumentado en los hechos por la prolongación de las obras o por la detección de ciertos imprevistos; o que el resultado final no se asemeje a la idea inicial que teníamos. Te damos algunos consejos para que esto no suceda.

  1. Definir el proyecto con el máximo detalle desde el principio. Cuanto más claro esté el alcance de la reforma (planos, materiales, acabados y calidades), menos imprevistos y sobrecostes surgirán durante la obra.
  2. Negociar un precio cerrado por contrato. Pactar un precio cerrado, siempre que el proyecto esté bien definido, ayuda a evitar incrementos inesperados y aporta seguridad tanto al cliente como al contratista.
  3. Solicitar varios presupuestos a distintas empresas. Comparar presupuestos desglosados permite detectar diferencias de precio, calidades o partidas no incluidas, y tomar una decisión más informada.
  4. Mantener una comunicación constante entre el cliente y el contratista. Un contacto fluido y periódico permite resolver dudas, tomar decisiones rápidas y evitar malentendidos que puedan retrasar la obra o encarecerla.
  5. Dejar por escrito cualquier cambio o modificación. Cualquier variación sobre el proyecto inicial debe reflejarse por escrito, con su correspondiente impacto en plazos y presupuesto, antes de ejecutarse.
  6. Establecer un calendario realista de obra. Un planning, bien definido, ayuda a coordinar gremios, evitar retrasos y reducir costes derivados de tiempos muertos o urgencias.
  7. Elegir profesionales cualificados y con referencias. Contratar empresas o técnicos con experiencia reduce errores de ejecución que, a la larga, pueden suponer un coste adicional.
  8. Reservar un pequeño fondo para imprevistos. Contemplar un fondo del 5–10 % del presupuesto permite afrontar incidencias sin comprometer la viabilidad económica de la reforma.

¿Vale la pena reformar una vivienda antigua?

Esta es una interesante pregunta que formulan los redactores de la revista Arquitectura y Diseño a varios arquitectos de Valencia. Seguro que tú, si te has visto en esta coyuntura te lo has planteado.

El arquitecto Ochado Seva opina que reformar una casa antigua en lugar de comprar una nueva supone “una gran oportunidad para hacer un hogar realmente adaptado a aquello que uno necesita.” Después de todo eso es lo que buscamos cuando nos hacemos con una vivienda, transformarla en un hogar. Un lugar propio en el que nos sintamos a gusto. Por lo que reformar una vivienda antigua puede convertirse en un proyecto apasionante.

Es indudable la atracción que ejercen las viviendas antiguas sobre mucha gente. Estas viviendas tienen solera. Nos conectan con la historia. Son espacios vividos.

Por otro lado, no hay que obviar que la mayoría de las transacciones inmobiliarias que se realizan en estos momentos en España son con viviendas de segunda mano. La venta de viviendas de obra nueva es comparativamente menor. Por lo que el tema de la reforma pasa a ocupar un puesto destacado.

Su colega, David Vendrell, señala a la burocracia como el principal hándicap a la hora de reformar viviendas antiguas. “La burocracia asociada a la solicitud de permisos, licencias, certificados es una caja de sorpresas, donde pueden interferir elementos estructurales o instalaciones de las zonas comunes que no se pueden modificar, elementos de medianería o espacio reducido para nuevas instalaciones.” – dice el arquitecto.

En estas reformas siempre hay que hacer un análisis concreto. Los arquitectos señalan que “el rango de precio del metro cuadrado en la reforma integral de una casa antigua es muy amplio y depende de muchos factores.” Por lo que hay que contar de antemano con un presupuesto detallado y hacer cuentas a priori para evaluar si la reforma nos vale la pena.

 

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