“No hay enfermedades sino enfermos”. Dice el dicho y cierto es. De ahí que cada sujeto presente una serie de síntomas diferente o la misma forma de afrontar cualquier enfermedad. Este dicho y a la vez hecho, no solo se aplica a la salud física. En lo que a salud mental se refiere es más aplicable si cabe.

Del hecho que esto sea de esta manera surgen diferentes formas de enfocar las enfermedades. Diferentes tratamientos para un mismo mal o diferentes males con un mismo tratamiento.

Psicológicamente hablando podemos destacar las nueve principales terapias psicológicas desarrolladas para tratar diversos problemas relacionados con la mente. En algunos casos, la misma terapia puede ayudar a diferentes trastornos. Todo depende en gran medida del sujeto y su necesidad.

No vamos a entrar en el debate de cual de ellas es mejor para que caso. El caso es, que según la necesidad es más conveniente utilizar una u otra. En ocasiones no es necesario el uso de una terapia en concreto, con que el psicólogo te escuche y te haga sentir bien, basta.

Pero analicemos un poco cada una de estas terapias para conocerlas mejor. Algunas os sonaran como si las hubierais practicado.

Tipos de terapia psicológica

El psicoanálisis: esta la conocemos todos y se lo debemos a Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis. Pero ¿en qué consiste? La base del psicoanálisis es la observación y exploración de la parte inconsciente del individuo, estos afectan a las relaciones, los patrones del pensamiento, emoción y comportamiento. Este tipo de terapia se fundamenta en que los trastornos que podamos sufrir proceden de la infancia, momento en que se reprimen las ansiedades y se generan los mecanismos de defensa.

Terapia cognitivo-conductual: una de las más utilizadas en numerosos trastornos y que suele ser bastante eficaz. Se basa en algo tan sencillo como el hecho de que si un comportamiento inadaptado es aprendido, puede por igual, desaprenderse. Por lo tanto, cualquier actitud, hábito o pensamiento negativo, según este tipo de terapia, son comportamientos aprendidos que pueden desaprenderse, aprendiendo formas más empíricas de pensar, sentir o actuar.

Terapia sistémica breve: este tipo de terapia, considera que las relaciones que mantiene el individuo con su entorno dependen de las que mantiene en primer lugar consigo mismo. Los terapeutas sistémicos ayudan a desarrollar formas de interacción que aporten soluciones que convengan a las expectativas de cada uno. Este tipo de enfoque, auna métodos de intervención concretos para cada situación.

Terapia neuropsicológica: orientada a cualquier edad, está dirigida en particular a los individuos que presentan algún tipo de lesión cerebral o disfunción del sistema nervioso. Entre los cuales podemos encontrar pacientes con traumatismo craneal, Alzheimer u otras demencias, problemas de memoria o lenguaje, ya sean congénitos o adquiridos al sufrir un accidente o padecer una enfermedad. Los neuropsicólogos hacen un diagnóstico del perfil y elaboran con el un tratamiento.

Terapia Gestalt humanista: esta terapia, al igual que otras de corriente humanista, basan la relación terapéutica como herramienta de cambio. A través de esta terapia, el sujeto se lanza a un viaje interior en el que puede redescubrirse, mostrarse tal y como siente que en realidad es y potenciar su desarrollo como persona. Se centra en el momento presente, trabajando las emociones que se sienten en el momento actual.

Terapia racional-emotiva-conductual (TREC): la primera de las terapias cognitivo conductuales se enfoca en que los sujetos sufren situaciones detonantes indeseables de las que poseen creencias que conducen a consecuencias cognitivas, emocionales y comportamentales, que pueden ser de carácter funcional o disfuncional. La terapia conduce al individuo a lidiar con sus creencias irracionales y asimilar en su lugar las racionales, más eficientes y adaptativas.

Terapia cognitiva (TC): se fundamenta en una premisa básica: el pensamiento influye en el sentimiento y por ende, la persona reacciona a cada situación en base a una idea subjetiva de la misma. La TC basa las enfermedades mentales en un desorden del pensamiento que distorsiona la realidad afectando tanto a la forma de ver el mundo como al desarrollo de emociones inadecuadas y dificultades conductuales. El objetivo primordial de la terapia es una remisión de esos desordenes y evitar recaídas en los sujetos.

Terapia breve centrada en soluciones: con esta terapia el psicólogo incentiva la proyección de una alternativa factible para iniciar el proceso de cambio. Su enfoque reside en lo que se quiere alcanzar y no en lo que hay que dejar atrás. Esta terapia incide desde el principio en el objetivo y no en el problema.

Counseling: más que una terapia propiamente dicha, el Counseling, es una profesión en la que un consultor psicológico explota todas las habilidades y recursos con los que cuente el sujeto con el objetivo de lograr el desarrollo personal del individuo y que este saque de su interior todo su potencial.

Beneficios de una u otra terapia

Ninguna ofrece más garantías ni beneficios. Como nos cuentan los especialistas de Psicólogo Valladolid se trata de terapias que hay que adaptar al sujeto que las necesite. Como empezaba el texto “no hay enfermedades sino enfermos”. Ese es el quiz de la cuestión. Para según que tipo de problemas psicológicos o trastorno mental hay que indagar en el sujeto, saber que le motiva, que necesita o cual es el problema concreto. Algunas personas, con pocas sesiones no tienen necesidad de continuar con la terapia. Otras sin embargo, han de hacerlo de por vida.

Si alguna de ellas fuera más efectiva que otras, seguramente no se habrían desarrollado tantas. Hubieran seguido avanzando con una hasta la perfección. Pero eso es imposible. Somos demasiados humanos, cada uno con su propia historia, de ahí que cada enfermedad mental tenga una raíz propia.

Lo que si está claro es que generalmente, ayudan. Una vez que se encuentra el tipo de terapia que se amolda al individuo, el avance suele ser satisfactorio. Sin embargo, aunque de eso no se suele hablar, si das con un mal terapeuta o la terapia inadecuada, puede causar un mal mayor. Igual que ocurre con la salud física. Si te tratan mal un catarro puede derivar en bronquitis.

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