Consumo excesivo de alcohol y cómo afecta a la salud bucodental

Consumo excesivo de alcohol y cómo afecta a la salud bucodental

Los problemas derivados del exceso consumo de alcohol en el cuerpo humano son múltiples, y es fundamental que los conozcamos, pues por desgracia, en España del 15 al 20% de las consultas en atención médica primaria están relacionadas con el alcoholismo. A su vez, el 20 al 30% de las hospitalizaciones se deben al alcohol ya sea por accidentes de tráfico, accidentes laborales, peleas, sobredosis de alcohol o golpes accidentales producto de su consumo. En relación a esto la OMS estima que 140 millones de personas en el mundo son alcohólicas y 3 millones de ellas son españolas.

Teniendo estas cifras en mente, es fundamental educar en los riesgos que existen si se consume alcohol en grandes cantidades por un largo período de tiempo, pues el alcoholismo afecta de muchas maneras la salud integral del paciente.

A nivel general, la ingesta prolongada de alcohol aumenta las probabilidades de sufrir múltiples patologías sistémicas que pueden afectar a diferentes órganos como el páncreas, hígado, estómago, esófago; así como también pueden sufrir importantes déficits nutricionales como la anemia o deficiencias vitamínicas, lo que aumenta considerablemente el riesgo de sufrir cáncer. Algunos de los efectos adversos del abuso del alcohol a largo plazo son:

  • Mayor riesgo de sufrir cardiopatías e ictus
  • Mayor riesgo de padecer cáncer oral
  • Aumento del colesterol y triglicéridos
  • Deterioro en la función hepática
  • Afectación de la médula ósea en la producción de plaquetas
  • Deterioro del sistema inmunológico, en concreto de los leucocitos.

Es evidente que el alcohol afecta la salud a nivel general, no solamente a nivel individual, ya que el alcoholismo, como todas las adicciones, afecta el desenvolvimiento de la persona en su día a día, sus relaciones personales, laborales y por supuesto, sus dinámicas familiares.

Alcohol y salud bucodental

Dentro de los problemas de salud derivados del consumo excesivo de alcohol, se encuentran una serie de afecciones bucodentales que pueden generar graves complicaciones a largo plazo, pues en el caso del alcohol, las consecuencias que pueden observarse a simple vista tardan mucho tiempo en presentarse, pero eso no significa que internamente no se estén produciendo daños a gran escala.

Según los especialistas de la Clínica Dr. Maroto y Dra. Vellón, las consecuencias del consumo de alcohol en la salud dental son variadas, sin embargo, las más comunes según su experiencia son:

  1. Cáncer oral

Por lo general, los pacientes alcohólicos suelen ingerir también sustancias como el tabaco. Si este es el caso (que lo es en un porcentaje bastante elevado), el riesgo de sufrir cáncer oral aumenta 3 veces. Por ello es fundamental estar atentos a algunos de los signos y síntomas del cáncer oral como lo son:

  • Aftas o úlceras crónicas que no curan, en labios, encías y mucosa oral.
  • Engrosamiento, bultos o hinchazón en cualquier zona de la cavidad oral.
  • Aparición repentina y de larga duración de manchas blancas, rojas u oscuras en la boca.
  • Bultos en el cuello.
  • Pérdida espontánea de peso
  1. Enfermedad periodontal

La enfermedad periodontal es una enfermedad que afecta a la encía y también al tejido que da soporte a los dientes, la consecuencia de que esta patología no sea tratada a tiempo, es que puede ocasionar la pérdida de las piezas dentales.

Si tomamos en cuenta que el alcohol disminuye la respuesta del sistema inmune en general, podemos entender más fácilmente el por qué las bacterias que habitan en la zona oral crecen y aumentan en número. Estas bacterias patógenas se van a agrupar sobre las superficies orales formando placa bacteriana, que si no es retirada a tiempo endurecerá y se convertirá en cálculo dental, o más conocido como sarro. La aparición de esto va a provocar enrojecimiento, sangrado e inflamación de las encías.

Estos daños en las encías no solamente producen molestias, sino que también pueden convertirse en puntos vulnerables que hacen más propenso al paciente a otras enfermedades.

  1. Caries

Si bien las caries son una patología bastante común en muchas personas, en el caso de los pacientes alcohólicos es un aspecto que debe ser muy bien atendido. Pues al ser el alcohol un depresor del sistema nervioso, su consumo deriva en una reducción en la secreción del flujo salival, ya que la estimulación nerviosa de las glándulas salivares se ve disminuida. Esto produce en el paciente la famosa sensación de boca seca.

Esta disminución del flujo salival tiene como resultado que la saliva no cumpla su función protectora sobre el esmalte dental, además de no amortiguar las bajadas de pH producidas por las bebidas carbonatadas (que por lo general suelen acompañar a las bebidas alcohólicas), lo que aumenta el riesgo de padecer caries.

Existen otras enfermedades bucodentales que aunque suelen ser menos comunes, están directamente asociadas al consumo de alcohol, estas son:

  1. Sialoadenosis

La sialoadenosis o sialosis son un conjunto de enfermedades que están relacionadas con alteraciones del sistema endocrino y que se manifiesta en las glándulas salivares. En este caso, algunos de los fármacos usados para tratar la cirrosis hepática y la ingesta excesiva de alcohol, producen aumento del tamaño de las glándulas parótidas y en menor frecuencia de la glándula submaxilar.

Según diferentes estudios, se ha determinado que entre el 30-80% de los pacientes con cirrosis hepática debida al alcohol presentan sialosis. Los síntomas más comunes de esta patología son:

  • Exceso de saliva que incluso fluye fuera de la boca.
  • Náuseas y vómitos
  • Aumento de la deglución
  1. Liquen plano

El liquen plano es una dolencia de la mucosa (tanto oral como genital) que tiene carácter autoinmune; su etiología es desconocida, pero se ha visto que el alcohol, entre otros, puede estar relacionado con su aparición. Por lo general se manifiesta en forma de placas reticuladas blanquecinas en la mucosa oral y tiene carácter bilateral en la mucosa yugal.

Si bien esta no es una enfermedad muy común, es fundamental que el especialista odontológico, así como el médico de cabecera estén al tanto de que el paciente consume bebidas alcohólicas, pues así podrán llegar a diagnosticar correctamente.

  1. Candidiasis

La candidiasis es una infección micótica normalmente producida por el hongo Candida albicans. Este microorganismo forma parte habitual de la microbiota de la población normal sana. Se encuentra en un 40-60 % en la boca y garganta, en un 50-70% en el tracto gastrointestinal y en torno al 30% en el tracto genital femenino.

En condiciones normales, las colonias de estos microorganismos  se encuentran en equilibrio, pero existen diversas circunstancias donde este equilibrio se rompe. Esto puede ocurrir por una disminución de las defensas del organismo o por exposición crónica a un agente irritante, en este caso, el consumo de alcohol a largo plazo.

Además, si al consumo de alcohol le añadimos el consumo de tabaco esto puede favorecer aún más el crecimiento de este tipo de hongos, que como mencionamos antes, la ingesta de estas sustancias suele ir de la mano.

Por último, existen algunos tipos de candidiasis crónicas debidas al consumo de tabaco y alcohol que requieren seguimiento, como es el caso de la candidiasis hiperplásica crónica, ya que son lesiones que tienen un 10% de riesgo de malignización.

Recomendaciones para cuidar la salud bucodental

Cuando se consume alcohol de forma frecuente, ya sea que se reconozca como alcoholismo o no, es fundamental tener ciertos cuidados que ayuden a evitar daños mayores en la boca. Algunas de ellas son:

  • Moderación y responsabilidad a la hora de consumir bebidas alcohólicas: Es evidente que las bebidas alcohólicas están al alcance de la mano y en muchas de las actividades recreativas de los adultos y jóvenes. Es por ello que se debe educar en la responsabilidad y la moderación a la hora de consumirlas.
  • Tomar mucha agua: Mantenerse hidratado es fundamental para que el organismo funcione de una manera óptima. Beber agua puede ayudar a limpiar la boca de alimentos y ácidos, especialmente después de comer o consumir bebidas alcohólicas. En este particular se recomienda consumir agua entre copas, de manera que ayude a limpiar los residuos del alcohol.
  • Higiene dental y cuidado preventivo: Los cuidados preventivos son fundamentales, una buena higiene dental que incluya un cepillado correcto, así como el uso de hilo dental y enjuague bucal, son la mejor manera de mantener una buena salud bucodental.
  • Visitas de control con el dentista: Visitar al dentista por lo menos dos veces al año forma parte de la medicina preventiva, junto con la buena higiene dental. Al cumplir con estas visitas de control, el odontólogo podrá ver si hay patologías que deban ser tratadas para evitar males mayores. En pacientes que consuman bebidas alcohólicas en exceso, es importante que esto sea comunicado al profesional, ya que así podrá identificar más fácilmente las patologías propias de la enfermedad y a su vez puede gestionar en conjunto con el médico de cabecera tratamientos que lo ayuden a disminuir o a evitar el consumo de alcohol.

El tema del alcohol es muy delicado, pues como hemos mencionado antes, las consecuencias a nivel de salud son múltiples y afectan al organismo de forma directa. Es por ello que lo primordial es que se eduque en su consumo responsable y moderado, para evitar adicciones que a largo plazo no solamente afectarán la salud integral, sino que también pueden poner en riesgo su vida y la de muchas otras personas.

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