Las bolsas de plástico derivado del petróleo están ya en desuso dado su impacto nocivo medioambiental, al generarse grandes cantidades de residuos.

Por lo tanto, van saliendo ya a la luz nuevas alternativas más sostenibles para nuestro planeta. Conozcámoslas.

¿Qué es el plástico y por qué es tan perjudicial para el medio ambiente?

El plástico es una serie de polímeros en cadena larga.

Es extremadamente resistente a la acción microbiana, gracias a su composición sintética, pero esto hace que también sean tremendamente resistentes a la biodegradación, llegando hasta los 500 años para degradarse completamente de forma natural.

Al no ser biodegradable, la acumulación de residuos plásticos, entre ellos las bolsas, hace que sea un problema grave no sólo estético, sino altamente perjudicial para el medio ambiente.

Los océanos están viéndose perjudicados por la acumulación de bolsas de plásticos desechadas, por lo que la vida marina está siendo atacada, como los corales y especies en extinción.

En la tierra, el impacto devastador es similar, en el que la flora y la fauna están seriamente dañadas. El aire tampoco se libra, ya que las partículas de plástico (microplásticos) que no se degradan ensucian el oxígeno que respiramos los seres vivos.

Además, no es fácil deshacerse de ellos con métodos como la combustión. Esto conlleva a liberar gases tóxicos nocivos para la salud y perjudiciales para la capa de ozono del planeta, la cual su agujero está facilitando el efecto invernadero.

El reciclaje de plásticos puede ser una alternativa, pero casi siempre no es efectiva, ya que los plásticos pasar por diferentes procesos y su segregación a veces es complicada.

Alternativas a los plásticos convencionales

El plástico ha sido muy útil en nuestro día a día, y cambiar la costumbre es complicado. Las investigaciones están centradas en crear nuevos materiales que sean muy parecidos al plástico, pero que sean mucho más amigables con el medio ambiente.

Los más relevantes hasta ahora son:

Bioplásticos

Creados con material biológico, fácil de descomponerse en la naturaleza. El almidón de maíz, el trigo, el maíz, el aceite de soja, las patatas, los plátanos, la yuca o el PLA (ácido polilactida) son absolutamente similares a sus contraproducentes petroquímicos.

Los bioplásticos están siendo ya utilizados en industrias alimentarias y su naturaleza compostable hace que pueda degradarse por sí solos en pocas semanas de forma natural.

Plásticos biodegradables

Son aquellos creados con aditivos pro-oxidantes, los cuales se pueden descomponer en contacto con el oxígeno y la luz. El bioplástico emite entre 0,8 y 3,2 toneladas menos de dióxido de carbono por tonelada que el plástico derivado del petróleo.

Sin embargo, la descomposición anaeróbica de las bolsas de plástico biodegradables, debe hacerse con el contacto de los elementos, si no, no se descomponen como debieran. Esto produciría los microplásticos, los cuales pueden dañar seriamente la vida silvestre y marina.

Pero, según los profesionales de BioPlásticos Alhambra, al incorporar este tipo de plástico en su contenedor para el reciclado, se garantizará al 100% su descomposición total de forma natural. Es por tanto que este tipo de plástico sea el más adecuado para la fabricación de bolsas.

Plásticos reciclados

El poder reciclar viejos plásticos o inservibles para crear unos nuevos para destinarlos a un uso nuevo, puede ser una alternativa sostenible adecuada.

Sin embargo, hay que tener precaución de reciclar el mismo tipo de plástico. Existen varios tipos de plásticos en función de su composición molecular. Si se reciclara a la vez varios tipos de plásticos, quedarían perjudiciales residuos, ya que diferentes tipos evitarían una correcta segregación, Y cada tipo de plástico necesitaría un tipo de mecanismo de reciclaje.

Cabe señalar que un plástico reciclado no podrá tener el uso que tenía anteriormente, ya que su grado se reduce.

PEF (furanoato de polietileno) (Próximamente)

De 100% de base biológica, se prevé que ingrese en los mercados globales para el año 2023.

Esta fibra tiene alta resistencia al calor, por lo que sería muy útil en industrias alimentarias y de envasado.

¿Cuál es mejor para la creación de bolsas sostenibles?

Aunque, en un principio, los bioplásticos puedan resultar la mejor alternativa, el gasto excesivo de recursos naturales no salen tan a cuenta, al fin y al cabo.

Es por eso que las bolsas de plástico biodegradables vayan en cabeza en popularidad en el mercado.

Las formas de descomposición de las bolsas de plásticos biodegradables, son:

  1. Las bolsas de plástico hidrobiodegradable: los cuales se fabrican a partir de fuentes vegetales (como el almidón) y la degradación se inicia por hidrólisis.
  2. Las bolsas de plástico biodegradables y fotodegeneradoras: se degeneran en contacto con la luz.
  3. Las bolsas de plástico oxobiodegradables: cuya descomposición de la materia se produce mediante dos etapas: la oxidación y la biodegradación,

Las bolsas de plástico biodegradables tienen con un ciclo de vida limitado. Una vez que se completa la vida programada, comienza el proceso de oxidación, seguido de la degradación.

Durante el proceso de fabricación de la bolsa, se añade un aditivo, el cual permite descomponer la estructura molecular de los plásticos a una etapa que puede ser asumida por el mundo bacteriano. Éstos convertirán el material en CO2, agua y materia orgánica, lo que será más fácil por la naturaleza de controlar su descomposición.

Los plásticos biodegradables en cifras

Producción mundial de plásticos a nivel mundial:

Conclusión

Es notable ya en comercios y supermercados la incorporación de bolsas recicladas, de bioplásticos o de otros materiales como la tela o la rafia.

Estos gestos, que todavía están en primera fase, son un gran avance para la conservación de nuestro planeta. Recordemos que sólo tenemos uno.

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