¿Sabéis que solo un pequeño porcentaje de la población se lava los dientes tres veces al día? Y aún baja más ese porcentaje si hablamos de cuántas personas cumplen a rajatabla las recomendaciones de los odontólogos de usar hilo dental, colutorio y visitar a nuestro dentista para una revisión rutinaria cada 6 meses o, como mucho, cada año. Pero ¿por qué hacemos caso omiso a algo tan importante?

Es curioso comprobar cómo estamos tan concienciados en algunas cosas y pasamos tanto de otras, aunque todas afecten a nuestra salud. Cada vez más somos más los españoles que dejamos de fumar, o de beber, o empezamos a llevar una dieta más equilibrada huyendo de la comida basura buscando una mejoría notable en nuestra salud y estado físico. También somos cada vez más los que cuidamos de nuestra piel frente a los rayos dañinos del sol o agentes externos. Es como si se hubiera conseguido concienciar a la sociedad en ciertos aspectos pero, en otros, no consigamos calar tan hondo y en parte, mucha culpa, la tienen nuestros padres.

¿Sabéis que cuando un niño afianza una rutina la hará durante toda su vida? Al menos eso aseguran los expertos en la mayoría de los casos. Eso significa que nuestros padres y abuelos no fueron muy concienzudos con nosotros, tal vez porque ni siquiera ellos tienen una buena rutina de higiene bucodental y por eso no fueron capaces de hacernos ver la importancia que tiene. Por eso, la mejor recomendación es que, desde el primero momento en el que nuestro hijo/a tiene su primer diente, debemos empezar a introducir en su rutina la higiene bucal. Lógicamente al principio la tendremos que hacer nosotros por ellos, y luego deberemos ir ayudándolos hasta que puedan hacerlo solos y afiancen sus tres limpiezas diarias, con uso de hilo dental (cuando el odontólogo nos diga que es el momento), y con uso de colutorio.

No obstante los adultos no podemos echarle la culpa de todo a nuestros padres pues ya somos mayorcitos para concienciarnos nosotros solos y empezar a cuidar de nuestra boca sin que nadie nos tenga que recordar nada así que, la culpabilidad que podrían tener nuestros papis ahora es nula y recae, completamente, cobre nuestras espaldas.

Consecuencias reales

El problema es que muchos de nosotros no somos conscientes de las consecuencias reales que puede tener en nuestra salud no tener una buena higiene bucal y, por eso, pensamos erróneamente que, a las malas, tendremos que hacernos algún que otro empaste y podéis creernos cuando os decimos que las consecuencias pueden ser mucho más graves que eso.

Ahora que ya conoces todas las consecuencias ¿vas a seguir sin ser constante en tu higiene bucal? De ti depende cambiar el resultado de un futuro informe médico.

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